“William tenía buen gusto para las armas, y luego se volvió muy bueno con ellas. Yo recuerdo pasar junto a él una tarde disparando en su rancho a las afueras de Lawrence. Tenía cinco o seis revólveres bien engrasados sobre una mesa de madera, cubierta con un mantel blanco, usaba cualquiera de estos según su ánimo en ese momento. La Smith & Wesson era su favorita. ‘Esta es mi pulidora’, decía amorosamente y luego se arrodillaba y entonces ponía cinco o seis disparos en el pecho de un objetivo en forma de silueta humana a 25 yardas de distancia”, recuarda Hunter Thompson sobre una visita que le hizo a William S. Burroughs. Se lee con un click acá.