“Es cierto, si algo caracteriza a la sociedad mapuche tradicional es la descentralización del poder y la autonomía de cada lof u organización, algo propio de una nación compuesta por clanes familiares y linajes territoriales. Pero ello lejos está de ser sinónimo de anarquía o ausencia de una institucionalidad propia. Cuando al pueblo mapuche se le invita a dialogar, asiste, se organiza, ordena sus filas y delega la vocería en representantes. Pasó con los españoles. Ante lo inconducente de la guerra la respuesta fueron los Parlamentos. Fue la forma en que se pudo “gestionar” políticamente el conflicto. Dotar de gobernabilidad. Y vaya si funcionó. Por casi tres siglos.” Pedro Cayuqueo escribe sobre la cumbre mapuche que se desarrolló en el cerro Ñielol. Se lee en The Clinic por acá.