La guerrilla del fútbol

Felipe Quispe, sindicalista, diputado, entrenador de combatientes y de futbolistas, fue fundador del Ejército Guerrillero Tupac Katari y también del Deportivo Pachakuti de La Paz. “Nos medimos con clubes de ricos, de altos, de blanconcitos, de empresarios, y también de las ONG. Ya hemos avanzado tres categorías y vamos a llegar a la Liga profesional” dice el dirigente conocido como el Mallku en el reportaje “Felipe Quispe: Los guerrilleros del fútbol” de la revista Pie izquierdo que así lo retrata:

“En 1990 había creado el Ejercito Guerrillero Túpac Katari (EGTK) junto al actual vicepresidente Álvaro García Linera. Pretendía luchar contra el Gobierno por la vía de las armas. Fue encarcelado por subversión y pasó cinco años en la cárcel de máxima seguridad de Chonchocoro. Hasta que lo dejaron libre por falta de pruebas.

“En la era del internet y las computadoras, con sus movilizaciones capaces de dejar a la sede de Gobierno sin abastecimiento, el Mallku reclamaba el regreso al Kollasuyo. En otras palabras, a las antiguas estructuras que organizaban siglos atrás la vida en el Altiplano.

“Pero ninguna de estas actividades le ha apartado de su gran pasión: el fútbol. Jugó hasta los 40 años —tiene 67 actualmente—. Participó en la selección de su provincia. Se enfrentó a equipos profesionales. Y ahora encabeza un plantel aguerrido, de auténticos gladiadores, el Deportivo Pachakuti. Pacha quiere decir en aymara “tiempo y espacio”. Kuti, “retorno”. Pachakuti significa entonces “volver a los orígenes”.

“Cuando algún partido se pone complicado, no se exalta. Tampoco se desespera. “Yo soy sereno. He dirigido movimientos grandes, con muertos, heridos, todo. Hay gente que se deprime en la gradería, yo no. Con el San Juan varias veces nos hemos peleado. Nos insultaban, nos llamaban ‘indios’. Pero nosotros estamos organizados. Sabemos calmarnos. Tenemos que ser un ejemplo”.

“De frente, no ha cambiado mucho. Sigue siendo una persona de gesto duro. Parece aún capaz de paralizar un país con la misma facilidad con la que un tahúr mezcla las cartas de una baraja. Pero de espaldas, mientras camina, se ve como un fantasma”.

Va firmado por Rafael Sagárnaga, con fotos de Álex Ayala. Para leerlo completo, un click aquí.

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