Viscarra: “Los que me homenajean son unos hipócritas que viven en la porquería”

Muerto en 2006 de una fulminante cirrosis, Víctor Hugo Viscarra abonó su mito contraliterario en la última entrevista que dio pocos meses antes de su muerte, según Nicolás G. Recoaro en la nota “La última curda”, publicada el domingo pasado en Radar Libros. Recoaro teje la historia de vida del autor en cruza con una interpretación de su lugar en la nueva narrativa boliviana y el comentario de Borracho estaba… ese conjunto de crónicas, memorias y cuentos que trazan una cartografía marginal de los habitantes del submundo a la deriva entre Cochabamba y La Paz:

 

“Delincuentes de prontuarios flacos que penan en granjas de rehabilitación; humildes emigrados del campo que subsisten a los tumbos cargando sus penas en los mercados populares; lustrabotas que vuelan entre vahos de thinner; viejos proxenetas venidos a menos; expertos en cuentos del tío y otras sableadas; voluptuosas cholitas dedicadas al strip-tease. Se puede pensar que la de Viscarra es una literatura menor que asume una doble marginalidad: desde lo que dice –sus personajes, sus escenarios– hasta cómo lo dice. Voces quechuas, aymaras, campesinas, lúmpenes y siempre explotadas. Sus memorias tejen, en primera persona, la política marginal de las urbes andinas.

“Viscarra sobrevivía merodeando una ciudad de La Paz semiclandestina; la de antros fantasmagóricos como La Casa Blanca, La Curvita, Las Cadenas (con sus vasos y ceniceros encadenados a las mesas), El Pezón de la Mariposa, El Averno (con sus paredes decoradas con imágenes de La Divina Comedia), El Abismo y El Volcán; cuevas donde los tragos servidos en latas oxidadas cuestan centavos y la regla es amanecer muerto o, con suerte, desnudo.

“Viscarra decía: “El mío es un trabajo contraliterario. Hay muchos que se sienten ofendidos con mi literatura. Con mi libro Borracho estaba, pero me acuerdo he tenido tres juicios por difamación. Pero como no tengo un lugar fijo donde vivir, no pasó nada. Además, todos los que me homenajean son unos hipócritas que viven en la porquería. El Apocalipsis dice que vendrá el Juicio Final y habrá gente que se irá al infierno por sus actos, pero yo digo: me da igual, porque he vivido toda mi vida en un infierno”.

El texto completo -ilustrado con impecable foto de Viscarra- se lee con un click acá.

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