Cómo se equivocó Vargas Llosa con el Tea Party

Cierta mitología de mercado editorial puede llevar a muchos a creer que la fama es sinónimo de sabiduría o que al menos un escritor célebre -más aun si es premio Nobel- tiene autoridad para opinar con inteligencia sobre casi todos los temas. Mario Vargas Llosa escribió en El País de España una columna previa a las elecciones legislativas de noviembre en EE UU augurando una pobre elección para el Partido Republicano a causa del Tea Party, al que califica de “movimiento libertario”. Así dijo en “Las caras del Tea Party” el 24 de octubre:

“La aparición del Tea Party, por lo pronto, en estas elecciones parciales le complica más la vida al Partido Republicano que al Partido Demócrata.

“…(el Partido Republicano) parecía destinado a arrasar en las ánforas. Ahora, debido al trastorno que han creado en su seno el activismo y los éxitos locales del Tea Party en imponer sus candidatos, es seguro que verá reducido su triunfo, por la división del voto republicano y el abstencionismo o fuga al adversario de muchos republicanos a quienes atemoriza la idea que un movimiento tan conservador y radical (…) vaya a fijar la línea del partido. De modo que el Tea Party tal vez amortigüe algo, o acaso bastante, el voto de castigo al gobierno demócrata.

“Mi impresión es que en estas elecciones (el Tea Party) obtendrá menos victorias de las que se teme y que, probablemente, por su falta de cohesión interna, a todas las rémoras que ha parasitado y a su enclenque espinazo y liderazgo, se irá deshilachando y acaso desaparecerá. Sin embargo, algo importante quedará de él y será absorbido por los grandes partidos y el quehacer político en esta sociedad, una de las más permeables y capaces de recrearse que conozco.

Porque, por debajo de su semblante ultraconservador, reaccionario, populista y demagógico, y de los disparates que pueden proclamar algunos de sus dirigentes, como quienes aseguran que el presidente Obama es un musulmán emboscado que quiere el socialismo para Estados Unidos o los exabruptos de la señora Christine O’Donnell, candidata por Delaware, antigua practicante de la brujería que ha acusado a los homosexuales de haber creado el sida, hay en la entraña de este movimiento algo sano, realista, democrático y profundamente libertario.

“En la sociedad moderna, donde el Estado es Dios, el individuo es cada vez menos responsable, porque la realidad apenas le permite serlo, lo empuja cada días más a ser un mero dependiente del Estado. Para casi todo: estudiar, curarse, obtener un trabajo, disfrutar de un seguro, participar y disfrutar de la vida cultural, jubilarse, cuenta con el Estado. La idea de que ése es el destino final de la evolución que viene siguiendo la realidad de su país es simplemente intolerable para un sector importante de Estados Unidos, donde la idea del individuo soberano que no debe dejarse arrollar ni instrumentalizar por el Estado, siempre un peligro latente para su libertad, es ingrediente esencial de su historia.

“No es verdad que sólo el Estado puede ejercitar la solidaridad con el débil, la ayuda al que no puede valerse por sí mismo, responsabilizarse de la cultura, la salud, el trabajo de los ciudadanos. En muchísimos casos, éstos lo hacen mejor y gastando menos que los burócratas. En el de la cultura, por ejemplo, aquí, en Estados Unidos, en gran parte, los magníficos museos, las óperas y conciertos, la danza, las grandes exposiciones, las bibliotecas públicas, son financiadas principalmente por la sociedad civil. Es verdad que hay incentivos tributarios que alientan esta generosidad, pero la razón principal es una tradición cultural, no desaparecida del todo, que induce a los ciudadanos a actuar, tomar iniciativas en invertir su dinero en aquello que creen justo y necesario. A diferencia de los otros, este mensaje del Tea Party merece ser tenido en cuenta.”

…..

Comentarios aparte sobre esos “incentivos tributarios” que -desde el Estado- alientan a la inversión en las artes, Vargas Llosa se equivocó fiero en los resultados electorales. Como se vio en el recuento final, el Partido Demócrata perdió por paliza la mayoría en la House of Representatives con el 44 por ciento de los votos, mientras que el Republicano arrasó con un 52.5 en lo que fue la mayor victoria legislativa para un solo partido desde 1948. Solo en el Senado los demócratas pudieron retener la mayoría, confrontando en diversos estados con alianzas de republicanos y partidarios del Tea.

O sea. Que se calle el premio Nobel. Que escribir novelas no lo habilita como analista político ni como opinador sobre los movimientos internos que se producen en una sociedad en crisis.

La columna completa puede leerse con un click acá.

Anuncios

3 comentarios to “Cómo se equivocó Vargas Llosa con el Tea Party”

  1. Cómo se equivocó Vargas Llosa con el Tea Party Says:

    […] Cómo se equivocó Vargas Llosa con el Tea Party blogcronico.wordpress.com/2010/11/08/como-se-equivoca-var…  por Guanaco hace 3 segundos […]

  2. Libertad Says:

    Más allá del contenido del texto, veo que claramente respetás la libertad de expresión de las personas

    “O sea. Que se calle el premio Nobel. Que escribir novelas no lo habilita como analista político ni como opinador sobre los movimientos internos que se producen en una sociedad en crisis.”

    Me pregunto “qué fuerza divina” habilita a la gente para juzgar tan fácilmente quién debe hablar y quién no.

  3. blogcronico Says:

    Libertad, ninguna fuerza divina. El respeto a la expresión de todas las personas se mide por nuestra disponibilidad de admitir (publicar) todos los comentarios, incluso los de aquellxs que no concuerdan con nuestras opiniones (siempre que no sean insultantes, por supuesto).
    En cuanto a la figura del “que se calle el premio Nobel”, es discutible sin duda, porque en realidad sería mejor que Vargas Llosa continuara opinando, escribiendo sobre los procesos políticos de Norte, Centro y Sudamérica, así todos podemos seguir advirtiendo las veces en que se equivoca. Vaticinó pocas victorias para el tea party, calculó que a los republicanos les iba a ir mal en las elecciones, en fin, todo al revés de lo que sucedió más tarde. Casi podría decirse que el “que se calle” es un consejo amistoso. Ya que escribir buenas novelas no es garantía de que uno haga análisis precisos ni cálculos acertados frente a la realidad política.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: