Chomsky, Chávez y el socialismo del siglo XXI

Observaciones de Noam Chomsky sobre América Latina en una entrevista de El Malpensante, luego de su paso por Colombia para visitar el cerro El Bosque, una reserva de la región del Cauca amenazada por la minería aurífera que fue rebautizada por las comunidades nativas como El Bosque Carolina en homenaje a Carol Chomsky. Según el lingüista y luchador de 82 años, qué esperanzas hay para los procesos políticos del subcontinente y de qué hablamos hoy cuando hablamos de socialismo:

“Cuando la gente habla de socialismo sobre todo habla del control estatal de la producción y los recursos naturales. A eso se le puede llamar como sea, pero no es lo que el socialismo ha significado por tradición. Hay muchas versiones del socialismo pero todas tienen en común un valor central: quienes producen deben tener el control de la producción. Los trabajadores deben controlar las fábricas, los campesinos deben controlar las tierras que trabajan y también sus comunidades. El socialismo visto así es una forma extrema de democracia. Pero, en realidad, no hay nada parecido en los países llamados socialistas.

“Los productores, que son la mayoría de la población, deberían tener el control sobre la producción. Pero cuando hablo de productores no me refiero solamente a los trabajadores de las fábricas. Un productor puede ser un ingeniero de programación o un profesor universitario.Y, en realidad, la universidad es la única institución que se aproxima a esta idea según la cual los productores controlan lo que ellos producen. De modo que ellos deben controlar cualquiera que sea el aparato de producción en el cual operan. Deberían tomar las decisiones y lo mismo debería decirse de la comunidad en cuanto al control de su propio funcionamiento. Estas concepciones del marxismo coinciden en gran medida con el anarcosindicalismo. De hecho, hubo levantamientos obreros cuyas luchas antitotalitarias derivaron del modelo anarcosindicalista, como es el caso del sindicato Solidaridad en Polonia. La revolución húngara también surgió de un movimiento con estas características. Es algo que pasa de manera automática cuando la gente trata de derrocar a los amos. Ésos son los elementos centrales del socialismo. Pero el socialismo existente ni se aproxima a esos elementos.

“En los últimos doscientos años, América Latina ha tratado muchas veces de salir adelante pero no ha podido hacerlo debido a tres problemas. Primero por la falta de integración entre los países, pues incluso el sistema vial es diferente entre unos y otros. También porque los países han estado orientados hacia poderes imperiales casi en todo sentido, desde los bancos en los que la gente invierte su dinero hasta las universidades adonde envían a sus hijos. Tal dependencia se está dejando atrás y se han adoptado medidas firmes en pos de la integración. El último ejemplo es la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), creada en febrero de 2010 con todos los países de América excepto Estados Unidos y Canadá, un proyecto simbólicamente significativo y potencialmente importante. Si esa organización adquiere algunas funciones reales en la integración, será comparable con otras iniciativas como Unasur, el Banco del Sur o Mercosur… A mis ojos, la integración es un prerrequisito para la independencia.
El segundo problema es interno. Todos los países de América Latina tienen una estructura social horrenda en la cual hay un pequeño sector de la población, mayoritariamente blanco, que es extremadamente rico y está rodeado de una enorme miseria. Eso no ha sido solucionado, pero al menos ahora es tenido en cuenta. Los programas sociales de Lula da Silva no son la solución, pero son un avance. Lo mismo sucede con las misiones en Venezuela.

El tercer punto es el surgimiento de los movimientos indígenas. Sabemos que esos movimientos son un arma de doble filo. Por ejemplo en Ecuador, donde los indígenas preguntan por qué deben renunciar a su forma de vida para que los conductores puedan congestionar las calles de Nueva York, o en Colombia, donde inquieren por qué deben sacrificar sus hábitats por la minería. Aunque tiendo a simpatizar con esas preguntas, sé que no son cuestiones triviales. Un país tiene recursos y debe poder usarlos. El problema es cómo conseguir que se usen en beneficio de la población, tratando de generar la menor destrucción posible del medio ambiente y evitando que los beneficios vayan exclusivamente a los inversionistas internacionales o a los ricos locales. Al menos estos problemas se abordan ahora de una manera diferente que en el pasado, cuando cada vez que alguien reclamaba era aplastado. Otro elemento fundamental es que hay una relación sur-sur que antes no existía. Como prueba, China es hoy uno de los mayores inversionistas en la región, superando, en lugares ricos en recursos, a Estados Unidos. Si examinas en retrospectiva la política exterior de Estados Unidos, verás que el control de América Latina ha sido casi un dogma. En el Consejo de Relaciones Exteriores de EE UU era común creer que si no se controlaba a América Latina no se podía controlar al mundo. Bueno, ya no la controlan. El ejemplo más notorio es Brasil. Brasil y Turquía, otro país que ha escapado del control norteamericano, se aliaron para negociar un tratado nuclear con Irán. Obama lo vio con reticencia, pero aun así lo hicieron. Pasa también en otras partes, porque el control mundial de Estados Unidos está declinando y América Latina es una pieza de importancia. Eso le abre a la región posibilidades que antes no tenía ¿Cómo manejará esas posibilidades? Aún no está claro.

“Cuando estuve en Colombia, hace algunos meses, la Defensoría (del Pueblo del Valle) me llevó a visitar algunos pueblitos aislados y peligrosos cercanos a La Vega, en el Cauca. Fui porque los habitantes de la región dedicaron un bosque a la memoria de mi difunta esposa, Carol. Allí los pobladores estaban tratando de bloquear los esfuerzos de compañías mineras que con su explotación arbitraria han contaminado las fuentes de agua. Por ejemplo, y esto es algo que yo no sabía, aparentemente el gobierno está tratando de privatizar el agua. Y lo hace tomando en cuenta la lección que dejó el fiasco de Bolivia. Es decir, no como un esfuerzo a nivel nacional, sino en pequeñas zonas, aislando a las comunidades y anulando su capacidad de acción conjunta. Contra eso, la gente de muchas de las comunidades que visité se está organizando y tiene programas hidrológicos muy sofisticados, principalmente para resistir la privatización así como la destrucción de los bosques vírgenes. Es una tendencia alrededor del mundo resistir la presión de las compañías multinacionales. Que puedan lograrlo, está por verse.

El riesgo es que las estructuras que han impedido el desarrollo de las sociedades latinoamericanas aún existen. Los caudillos y el caudillismo, por ejemplo. O el hecho de que el desarrollo actual siga basado en la extracción de materias primas. Incluso en Chile, que es considerado la joya de la corona, la economía sigue dependiendo del cobre y en general sigue sujeta a una determinante geográfica que la lleva a producir frutas y vinos para el mercado norteamericano. Aparte de eso, no parece haber un esfuerzo claro y consistente para superar el sistema tradicional. La economía de Brasil también depende de materias primas extraídas para Rusia y China, si bien el país cuenta con un aparato industrial importante. El otro problema es introducir y consolidar una democracia funcional en estos países, que permita superar la tremenda pobreza y ayude a que la población participe política y socialmente.

“En Bolivia ha habido cambios sustanciales impulsados de abajo hacia arriba de la estructura social. En Venezuela los cambios han sido guiados desde arriba. Los cambios que se imponen desde arriba son inherentemente peligrosos, nadie lo duda. De modo que es necesario moverse hacia situaciones en las cuales las misiones, las cooperativas y otros programas sociales tengan una autoridad real y no solo la que les confiere el gobierno. Teóricamente Chávez lo piensa así, pero ese pensamiento tiene que hacerse realidad.

“Latinoamérica se está moviendo hacia algún tipo de integración, lo cual, como he dicho, es el prerrequisito para la independencia real. Esto es muy importante porque es la primera vez, en cinco siglos, que se dan tales condiciones. No sé si llegará a trascender, pero me parece que si la Celac se transforma en algo más que un proyecto en el papel, puede ser muy positiva”

Se lee completa con un click acá.

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Una respuesta to “Chomsky, Chávez y el socialismo del siglo XXI”

  1. MARIO BURGOS Says:

    No es lo mejor de Chomski. Dejando de lado el respeto que nos merece su miltiancia y el análisis de formas de dominación imperialistas, este denso texto parece desarticular muchos de sus aportes.Tenemos sus llamados a democratizar, participar, cuidar el medio ambiente, incluir a los publos originarios. Todos esos temas forman parte de agenda Argentina-Brasil.Venezuela-Bolivia-Ecuador- Uruguay- El Salvador. En todos los casos se observa la intensa y compleja trama de alianzas de sectores que debe producirse para avanzar de manera lenta pero sostenida y en todos se observa el sufrimiento de los sectores históricamente más excluidos, ya que sus tiempos son más imperativos en lo que hace a comer y sobrevivir. Para colmo las derechasw boicotean constantemente estos procesos, tensando las relacionwes polícas hacia el rechazo y la confrontación abierta. Llevado a su visión del socialismo, si alguno o todos esos procesos hubieran sido encarados desde la fortaleza de los sectores más marginados, el curso hubiera sido más drástico y por supuesto habría adquirido formas autoritarias hacia los sectores que se opusieran. Por ejemplo, en bolivia seguramente hay un 30% que nunca aprobó la estatización de los hidrocarburos ¿Y? Esa es la enseñanza de la historia y no que los bolcheviques fueran ¿la derecha de los revolucionarios? o que Mao -el bloque social con el que emergió de la guerra contra la invasión japonesa, debiò ser más contemplativo con quienes estuvieron en alianza contra Japón pero siguieron luego en el frente fascista y proyanki de Chang Kai Sek. La cita de Polonia no es mas feliz: Solidaridad fue eje de la inclusión política de los trabajadores avanzados, pero terminó siendo el puente para el desmantelamiento del Estado productivo, Valessa dejó a Méndez a la altura de un poroto y hoy Polonia, taqmbnién los checos ylos húngaros no viven aún los procesos reparatorios que vivimos en América del Sur. ¿Cuál es el elemento distorsivo en estos abordajes de Chomski? El Estado. Si los productores cuidan, regulan, etc, sus áreas de producción, pero no construyeron Estado porpio o aprovecharon al mango el Estado subsistente para convertir estos aspectos parciales en políticas nacionales, serán pasto de la primera burocracias que se genere desde los viejos privilegios (Rusia, por ej) las que surjan al cobijo del imperialismo (Hungría, Polonia, los estados de la ex yugoslavia). Este sigue siendo desde Marx el punto que separa el marxismo del anarquismo.
    En cuanto a América, se le pierde un factor de retraso, el que sus oligarquías se conformaron como clase propietaria en relación a nichos de demanda del mercado imperialista. Esto les dio un poder inconmensurable y sólo se puede excluir aquellos países que por algún motivo tuvieron un desarrollo que generó, aunque lateralmente, mercado interno y con él, una trama de sectores pasible de conformar un bloque antioligárquico. Caso Argentina.

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