Un irlandés en el paraíso del diablo

“Siempre he pensado que una parte del alma de Las Casas había encontrado refugio en su indomable cuerpo” escribió Joseph Conrad de Roger Casement, el personaje de novela cuyo mito, desde la publicación de El sueño del celta y el Nobel a Vargas Llosa, no ha dejado de crecer. Un seminario reciente sobre su figura y pensamiento como crítico anticolonialista rescató sus cartas acerca del sistema de explotación de la Peruvian Amazon Company en la región del río Putumayo a principios del siglo XX, que para Casement era semejante a todo el modelo de expansión colonial que avanzaba y expropiaba las tierras de los indígenas desde Perú hasta el Congo e Irlanda. Entre algunas de las expresiones de este diplomático, escritor y corresponsal irlandés nacido en 1864 y ahorcado en Londres en 1917 se destacan:

 

“Considero que en aquella jungla se están perpetrando actos de enorme injusticia. Y todos ellos en relación con la producción de caucho. Además, añadiría que los mismos métodos se están utilizando en cualquier otra parte del mundo donde habitan indígenas.

“Estas fosas de esclavitud en todo el planeta –el Congo, el Congo francés, México, Perú, posiblemente Corea y Formosa bajo el dominio japonés, Angola y São Tomé entregadas a los portugueses–, estas detestables imágenes, deben ser combatidas. El ataque emprendido contra Leopoldo en África ha puesto en marcha un gran movimiento. La liberación humana debe abarcar el mundo entero, pues la causa de la libertad es tan amplia como el universo.

“No culpo al individuo; culpo al sistema.

“La expropiación de los indígenas y la descarada negación de sus derechos territoriales son el cimiento de todo el sistema de esclavitud que existe en aquellas regiones. Si los indígenas estuvieran protegidos con la titularidad de las tierras no serían presa tan fácil del explotador como lo son hoy en día. Es el mismo sistema impuesto por Leopoldo en África: sean africanos o indígenas, polinesios o de cualquier otra raza, si les permites a los nativos enraizarse los liberas.

“Si un nativo es propietario de un terreno puede alimentarse a sí mismo, a su mujer y a sus hijos, y finalmente sembrar la semilla de un comercio saludable a partir de los excedentes que deja lo que su familia necesita. Si se le niega la posibilidad de hacerse dueño de la tierra, se convierte en un extranjero, desposeído en su propio país, y condenado al encierro de la esclavitud, como Díaz ha hecho en México.

”La esclavitud, la propiedad individual y el cultivo de la tierra no pueden ir de la mano. Si peruanos, mexicanos y demás países de Sur y Centroamérica pudieran ser obligados a reconocer y registrar los derechos de los lugareños sobre las tierras –derechos que no descansan en títulos firmados por algún político sino en la larga relación de los nativos y sus antepasados con ese suelo–, una vigorosa agricultura pasaría a reemplazar esta abominable explotación y este régimen de concesión tercamente sostenido por la esclavitud en todas partes.

“Es motivo de vergüenza que una raza entera pueda ser lenta e implacablemente llevada a la muerte y que se le niegue el derecho a curarse. Primero, los irlandeses fueron reducidos a polvo y exprimidos en todas sus riquezas –destruidas sus industrias, confiscadas sus tierras, prohibidos su religión, sus leyes y su idioma–, después fueron debilitados hasta que les resultó imposible la resistencia. Entonces lo entregaron todo y se hundieron en la desesperanza, y ahora, entre risas, son contemplados como una hermosa isla verde que tiene la capacidad, pero todo a su debido tiempo, de ser reemplazada por la escoria de la vida inglesa de la ciudad.

“A largo plazo, de poco sirve combatir al esclavista, pues la victoria nunca será duradera si no se ataca la raíz del problema: las exigencias de tierra de los estados que, dicho correctamente, simplemente son los ojos y los oídos de las personas. Tal vez hoy podamos acabar con la esclavitud en el Putumayo, pero mañana volverá a establecerse si los indígenas no obtienen reconocimiento legal de su derecho tribal a la vida, de acuerdo con su tierra y en su propio país.”

Para leer el dossier sobre Casement y la introducción de Séamas O Síocháin al seminario internacional “El paraíso del diablo: Roger Casement y el Informe del Putumayo un siglo después”, organizado en las universidades de los Andes y Nacional de Colombia entre el 26 y el 29 de octubre de 2010, click aquí. Sicocháin es autor de la biografía Roger Casement: Imperialist, Rebel, Revolutionary.

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