Jóvenes cronistas hablan del viejo oficio

Dos artículos publicados este último fin de semana recabaron ideas y opiniones sobre la crónica entre algunos de sus nuevos aficionados o profesionales. “El viejo oficio de contar la vida” en Tiempo Argentino es un múltiple reportaje a Javier Sinay, Daniela Pasik, Sonia Budassi, Alejandro Soifer, Sebastián Hacher y Rodolfo Palacios. “Cómo narrar la realidad” , por Julián Gorodischer en la revista Ñ, informa in situ sobre algunos debates que se dan en el Hay Festival de Cartagena y entrevista a Jursich Durán de El Malpensante y a Miguel Angel Bastenier de El País. Entre las varias declaraciones que aparecen en ambos artículos, se destacan:

“La crónica es un forma, si se quiere, de atacar el sistema desde adentro: las editoriales quieren editar investigaciones periodísticas, los cronistas tienen sueños literarios, la crónica dosifica cierta ficción bajo la apariencia de la verdad absoluta. Todos contentos… Los cronistas jóvenes tenemos cierta obligación de ir a buscar la pequeña gran historia que nos vaya construyendo un capital cultural que eventualmente nos permita dedicarnos a la vida del bon-vivant cronista estilo Caparrós: mezcla de vacaciones pagas por el mundo, jugosos adelantos editoriales y el nihilismo ilustrado” (Alejandro Soifer).

“Si el cronista es alguien interesante, lo interesante de su crónica es su mirada. Y me importa menos ver a Robledo Puch filmado con un celular en YouTube, que la mirada de (Rodolfo) Palacios sobre ese personaje” (Daniela Pasik).

“Quizá algunos medios malinterpretan la crónica y la ven como un pasatiempo meramente literario. Eso es un error porque la crónica debe tener datos y es un género periodístico” (Rodolfo Palacios).

“La investigación y el tratar de ir a fondo con el objeto y sujeto del relato es algo imperativo al sentarte a escribir una crónica; en ese sentido, las redes sociales ayudan mucho porque suman fuentes, no veo una competencia sino una complementariedad” (Sonia Budassi).

“La sobreabundancia de información torna todavía más importante la subjetividad del cronista. Por eso, debe organizar los datos con una voz diferente. La crónica es un producto con un valor agregado: la subjetividad que mira, que interpreta y que aporta” (Javier Sinay).

“Le digo (a Jursich Durán) que creo que el cine va más rápido que la crónica en papel de No ficción en términos de renovación formal, y le menciono (para ejemplificar) a la película Red social , de David Fincher, biografía no oficial de Mark Zuckerberg, que es a la vez una aproximación crítica a una vida y un retrato coral de los usuarios de Facebook en un relato digresivo, no lineal, explosivo que logra reflejar la lógica de un objeto cultural y el sistema de consumo de entretenimiento en la contemporaneidad. ¿Por qué no suele encontrarse en la mayoría de las revistas de crónicas un texto de ese nivel de violencia (en tanto ruptura con la palabra oficial)?

–Sí –me dice Jursich–, es una gran película” (Julián Gorodischer).

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“El viejo oficio de contar la vida” se lee por acá y “Cómo narrar la realidad” por aquí.

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