¿Qué pasó con el zapatismo?

Entrevista al sociólogo mexicano Marco Estrada Saavedra, realizador de una investigación empírica sobre el Ejército Zapatista de Liberación Nacional -que lo llevó a convivir con indígenas de La Realidad, Trinidad, San José la Nueva Esperanza, El Porvenir, Tabasco y Buena Vista Pachán, entre otros ejidos campesinos- cuyos resultados, expuestos en el discutido libro La comunidad armada rebelde y el EZLN, le valieron en México la acusación de “dar sustento ideológico a la contrainsurgencia”: miles de deserciones, pérdida de influencia, autoritarismo, exclusiones y diversas formas de desarticulación en el movimiento zapatista de los últimos años son algunas de sus conclusiones. Fue publicada en la revista digital Replicante, la firma Victor López Álvaro y entre preguntas y respuestas se destacan:

-El zapatismo, a través de sus municipios autónomos y sus juntas de buen gobierno, no controla ninguna “zona liberada” en la Selva Lacandona, en Los Altos o en otros lugares, ni regula la vida social del conjunto de la población que habita estas zonas. La realidad es, más bien, que sólo tiene influencia sobre los miembros de su movimiento y no más. Hablar, pues, de “territorio rebelde” induce al error, porque se crea el efecto discursivo de que el EZLN gobierna territorios a la manera en que lo hacen las FARC en Colombia.

—El zapatismo está en crisis: hay deserciones colectivas e individuales en sus filas desde hace mucho tiempo. Al mismo tiempo, ha perdido influencia en la vida política nacional. Se ha vuelto un actor más bien local. El fracaso de La Otra Campaña demostró un poder de convocatoria muy escaso. Por supuesto, hay pequeños grupos en el país y en el extranjero que simpatizan y apoyan sus ideales y objetivos, pero no es nada comparable a lo que se observaba en la segunda mitad de la década de los noventa o, inclusive, en los dos primeros años de este siglo.

Ahora bien, cualquiera que compare el “nivel de bienestar comunitario” de las comunidades zapatistas y no zapatistas podrá observar que las primeras han empobrecido brutalmente. La política de resistencia (“nada con el gobierno”) les ha impedido aprovechar los recursos federales y estatales en beneficio de sus bases de apoyo. Al mismo tiempo, los zapatistas carecen de la suficiente capacidad de autogestión de bienes colectivos (agropecuarios, de salud, educación, etc.) que produzca los bienes e ingresos necesarios para elevar el nivel de vida de sus miembros.

Esto genera que la gente deje el zapatismo y busque otras opciones económicas y políticas. Hoy día, éstas se encuentran en la migración hacia Estados Unidos, aunque la crisis económica mundial les hace cada vez más difícil tomar esa vía. Pero todo esto también afecta a los campesinos indígenas no zapatistas. En realidad, el bienestar o no de unos es una cuestión relativa, porque ambos grupos se encuentran en condiciones de vida inaceptables desde cualquier punto de vista.

-Una de las cosas que creo haber puesto en claro en mi libro es que los indígenas eran, y son, realmente actores autónomos, y que, en determinadas circunstancias, decidieron individual y colectivamente apoyar a la guerrilla y, en muchos casos, dejarla por múltiples razones. Una vez que un grupo importante dentro de las respectivas comunidades optó por el zapatismo se generó una serie de dinámicas para presionar e integrar a las minorías a la opción colectiva, so pena de la exclusión y convertirlos en parias sociales.

—¿A qué se refiere con los parias sociales?

—Los parias sociales son, en las comunidades mayoritariamente zapatistas, aquella población minúscula que no se integró al EZLN y, en consecuencia, quedó excluida por su disidencia política de la vida social comunitaria como una forma de castigo. Así, pues, los parias no sólo no gozan de los servicios de salud, educación y todo tipo de bienes colectivos generados por los zapatistas (lo cual sería entendible, hasta cierto grado, por no asumir tampoco los costos de la producción de estos bienes), sino que, además, se les prohíbe el contacto con la población zapatista inclusive en las actividades religiosas y festivas como manera de control social.

—¿Qué tanto habrá afectado o beneficiado al zapatismo querer ser un movimiento global…?

—Digamos, primero, que es un beneficio para el EZLN todo aquello que promueva sus causas y lo ayude a alcanzarlas. Y lo contrario es un perjuicio. De acuerdo con lo anterior, al EZLN le fue benéfica la solidaridad nacional e internacional que gozó desde 1994 y hasta 2001. Ésta lo protegió, por ejemplo, en los primeros días de enero de 1994 de los ataques del Ejército nacional. Después generó un clima favorable a su causa en la opinión pública nacional e internacional. De esta manera, inclusive se le vio como un modelo a seguir en las luchas en contra del neoliberalismo.

Pero los beneficios no fueron sólo simbólicos sino también prácticos, materiales, financieros y humanos, pues, a través de ONGs y grupos solidarios se organizaron y financiaron importantes proyectos comunitarios y regionales de todo tipo, que, sin duda, beneficiaron a las bases de apoyo. Esto quitó mucha presión, en un momento dado, a la dirigencia zapatista, porque las bases de apoyo no se habían movilizado, principalmente, por razones ideológicas, abstractas y de largo plazo, sino por beneficios y bienes concretos que retribuyeran su larga y costosa cooperación con la guerrilla. Sin este apoyo internacional muchos hubieran desertado de las filas zapatistas mucho antes de lo que lo hicieron. Por otro lado, ante la popularidad y el apoyo internacionales de que gozaba el EZLN, éste se volvió un referente para la izquierda social internacional. De tal suerte, el EZLN empezó a plantear su lucha en un plano global, tanto con el fin de generar recursos que contribuyeran a la cohesión interna de su movimiento como para lograr influencia nacional e internacional. Pero esto último no parece ser muy atractivo para muchas de sus bases sociales, porque, como me comentó alguna vez un ex zapatista, “si no pudimos con el gobierno mexicano, ¡cuándo vamos a vencer a la globalización y a los demás gobiernos! Así yo nunca voy a ver resueltos mis problemas y los de mi familia”.

Se lee entera con un click acá.

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