El día en que Foster Wallace no pudo terminar su novela

Al suicidarse en 2008, David Foster Wallace dejó una novela sin terminar. El libro fue publicado el pasado mes de abril y casi de inmediato despertó una agria polémica. “Es un escritor de 46 años, ganador de una beca McArthur, conocido por los forenses como David Wallace y por el resto del mundo como David Foster Wallace. Está acostado en una camilla dentro de una ambulancia sin sirena; luce shorts grises, camiseta azul, medias amarillas, zapatos deportivos blancos algo curtidos por el uso. Su hígado marca 33.16 grados; tiene una marca en la parte frontal del cuello. En vida fue autor de las 1.079 páginas de la novela La broma infinita, celebrada por Time, Harper’s, The New York Times, Salon, The New Yorker, Newsweek, premiada con 150.000 dólares por la Fundación Lannan, traducida al alemán, al italiano, al español; biografía ficticia de la familia Incandenza, satírica, histérica, tal vez excesiva como toda su narrativa”, dice Marcel Ventura en el arranque de un exteno artículo que publicó la revista colombiana El Malpensante, y que se puede leer por acá.

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