Archive for 29 diciembre 2011

El Pedro y la María

29/12/2011

“Hace un tiempo, alguien me invitó el fin de semana a Mendoza. Total, es un feriado largo me insistió. Pero le dije que no, recordando aquel viaje por allá a comienzos de los 80, cuando me decidí a partir de Chile por el andar lejos; traficando, contrabandeando, matuteando, lo que fuera para sobrevivir distante de aquella patria milica sembrada de odios venéreos”, escribe Pedro Lemebel en La yerba de los caminos, una crónica publicada en el N° 1 de Soft Secrets, el bimestral gratuito de cultura cannábica que se publica en Chile y Argentina. El artículo se puede leer completo en su versión digital con un click por acá.

¿Querés ser cronista? Tomá…

25/12/2011

“Si no eres porfiado, olvídalo. Te dirán que no hay espacio, ni dinero, ni lectores. En vez de perder tiempo quejándote, pon el trasero en la silla como proponía Balzac. Y cuando empieces a trabajar escucha el consejo de Katherine Anne Porter: no te enredes en asuntos ajenos a tu vocación. A un narrador lo único que debe importarle es contar la historia”, recomienda el colombiano Alberto Salcedo Ramos en Consejos para un joven que quiere ser cronista, un artículo publicado en el último número de El malpensante. Se puede leer completo por acá.

Una vuelta por Eleven

23/12/2011

“Para disfrutar de Once es fundamental sacarse la careta y arrojar al tacho la mochila de prejuicios que hace insoportable la vida de todos. No se puede andar por la vida siempre temeroso, preocupado porque te birlen la billetera. Entregate. Aunque más de una vez escuchaste frases como ésta: ‘Si vas para Once, agarrá bien la cartera y cuidate de los pungas’”, vos entregate”, dice Washington Cucurto en una crónica publicada en la revista El Guardián. Cumbia, César Vallejo y una tarde acalorada en plena época de compras navideñas. Se puede leer completa por acá.

El triste y solitario final de De la Rúa

20/12/2011

“–Presidente, todavía tenemos el helicóptero –dijo Leonardo Aiello cuando Fernando de la Rúa le preguntó cómo iban a hacer para llegar a Olivos. Eran las siete de la tarde. La renuncia estaba lista, en la Plaza de Mayo continuaba la represión. En su despacho del primer piso, De la Rúa saludaba a los pocos colaboradores que se habían quedado hasta último momento.
No quiso hacer un discurso y prefirió despedirse uno por uno. Saludó a los granaderos, se sacó fotos con algunos asesores que le pedían una instantánea en su último día en el poder. Dos testigos de la escena dijeron a Página/12 que estaba colorado y exhausto. Uno de ellos aseguró que había llorado. Era la conclusión de una gestión que lo encontró, aun en sus últimos momentos, igualito a sí mismo: encerrado en los consejos de un puñado de familiares y amigos, desconfiado, aislado de la realidad. –¿Ya sacaste todo del baño?, ¿te fijaste que no quedara nada? –le preguntó a Ana, su secretaria de siempre, un De la Rúa obsesivo hasta el final. Después, subió al helicóptero y partió hacia Olivos”, cuentan José Natanson y Felipe Yapur en una crónica titulada Triste, solitario y final, publicada el 21 de diciembre de 2001 en Página 12. Para ejercitar la memoria, se puede leer completa la crónica por acá.

Piquete y cacerola…

19/12/2011

“En esas noches de verano Pablo empezó a tomar conciencia de cosas en las que nunca antes se había detenido: que todos ellos, que él también, eran carne de cañón de las multinacionales, que podía venirse un tarifazo, que su voz podía sonar más que la de un maestro de música. Había tiempo para hablar y para pensar. Los vecinos marchaban a Plaza de Mayo. Cortaban la calle Congreso a la altura de Melián. Organizaban escraches a los bancos y a las empresas de servicios públicos. Pablo se la pasaba todo el día en la calle. Le venía bien: mezclarse con sus vecinos porteños, de clase media, era una forma de canalizar las energías acumuladas en su trabajo intelectual y su reclusión poética”, cuenta Rodolfo González Arzac en La Rabia (y todo lo que vino después), un libro que recupera diez historias del estallido del 19 y 20 de diciembre de 2001. Un adelanto del libro se publicó en Miradas Al Sur y se puede leer con un click acá.

Tinta roja

15/12/2011

“Según el Periódico Zeta, en el sexenio del presidente Felipe Calderón, la guerra declarada contra el crimen organizado suma 60.420 muertos. Tantas pero tantas cosas cambiaron en su vida últimamente. Es distinta su forma de abordar la información, de buscar fuentes, de querer protegerlas. Creó una red propia de comunicación en varios estados. Trató de separarse de la información, de no mirar más imágenes dolorosas de la cuenta. Jura que nunca se ha dejado de sorprender por el grado de violencia de cada caso. Y sobre todo, por la imposibilidad de ver que la justicia llegue”, cuenta Ángeles Alemandi en “México: donde ser periodista es vivir en peligro”, una nota publicada en el relanzado sitio Coseha Roja, donde conversa con la periodista Balbina Flores Martínez, de Reporteros sin Fronteras en México. Se puede leer completo por acá.

La nueva crónica boliviana

13/12/2011

“Más aún con un género tan anfibio como la crónica, además de la cada vez más difusa frontera entre los géneros. La crónica, la no ficción, el relato de los hechos no es monopolio de ningún gremio. Igual no creo que se pueda cerrar un debate hasta ahora vigente sobre cómo tratar de plasmar por escrito, ética y estéticamente, sucesos y momentos pasados”, dice Fernando Barrientos, compilador del libro de crónicas Bolivia a toda costa, en una entrevista que le realizó Sebastián Antezana para el suplemento Fondo Negro del diario boliviano La Prensa. Se puede leer completa la nota por acá. Además, Sergio Di Nucci escribió una nota sobre el libro en Tiempo Argentino, que se puede leer con un click acá. Para los que están por las alturas de la ciudad de La Paz, el miércoles 14 se presenta el volumen en la Alianza Francesa a las 19 horas.