Archive for 26 febrero 2012

Es sólo periodismo pero nos gusta

26/02/2012

“Nunca he querido ser otra cosa. Lo que hago es periodismo y me parecen muy importantes los valores de la honestidad, la rigurosidad, la información y el chequeo de datos, por más narrativo o literario que sea el estilo”, cuenta Graciela Mochkofsky, autora, entre otros, de Timerman, el periodista que quiso ser parte del poder. Se lee en una nota publicada en el diario El País, con un click por acá.

Dos miradas sobre la tragedia de Once

23/02/2012

Dos miradas sobre el trágico accidente ferroviario en el Once. El periodista Juan Pablo Cinelli escribió una breve nota titulada “A esa hora los teléfonos en el vagón sonaron todos juntos”, que puede leerse en el diario Tiempo Argentino con un click por acá. Y la columna del escritor Federico Jeanmaire, titulada “Por los que nunca llegaron a sus trabajos”, se lee en Clarín con un click por acá.

Si me querés, quereme trans

22/02/2012

“Si me querés, quereme transa de Cristian Alarcón es una gran historia latinoamericana de sangre, merca y cumbia: sobre el sistema de narcotráfico en un territorio delimitado por calles con nombres de púgiles, Bonavena, Monzón, Galíndez -como si fuera un sino, todos con finales trágicos- y la llamada calle Sin Apellido, de las tantas que no lo tienen en una villa como ésa, Villa del Señor”, dice María Moreno en una vieja columna publicada en Debate que vale la pena rescatar. Se lee por acá.

Crónicas de Indias, circa siglo XXI

18/02/2012

“Si darle nombre a un hecho, a una cosa, a un fenómeno, es traer ese hecho, esa cosa, ese fenómeno al mundo, hubo un tiempo en que nada de lo que existe existía. Un tiempo —no tan remoto: 1996, 1997— en el que no existían los llamados “cronistas latinoamericanos” (ni revistas que los publicaran, ni antologías que los antologaran) y en el que la palabra “crónica” se usaba, en los países de América Latina, para mentar las más diversas cosas —los despachos urgentes, las notas policiales, las columnas—, pero en pocos o en ninguno designaba lo que hoy se conoce como tal: historias de no ficción que requieren largos trabajos de campo y que se narran utilizando recursos formales de la literatura de ficción”, arranca diciendo Leila Guerriero en su artículo titulado La verdad y el estilo, en el cual analiza la vitalidad de la crónica latinoamericana contemporánea. Se publicó en el diario español El País, y se lee con un click por acá.

La revista de este sitio inmundo

17/02/2012

“Enrique Symns tenía una vida amorosa intensa: en la redacción de Cerdos y Peces había sexo, como en el baño y en todos los lugares viables o no tanto. Lo de rigor en la década del 80: merca y whisky. Es evidente: la vida de la redacción de Cerdos y Peces tenía brillo y locura por partes iguales. Protagonistas: delincuentes, putas, travestis, homosexuales, marginales, pistoleros, escritores pasados , desconocidos, sobre todo. Una suerte de espíritu de tribu que daba cuenta de esa redada insólita en un territorio tan espléndido como lumpen. Era una suerte de sustancia hipersensibilizada de una época que nunca volverá, que no volvió”, cuenta Luis Diego Fernández en una nota sobre la reciente publicación del libro que compila la historia de Cerdos y Peces. Se lee en la revista Ñ con un click acá.

Apuntes sobre la megaminería

16/02/2012

“Así como resulta absurdo, económica y políticamente, desconocer la historia y la proyección futura de la minería en un país que es atravesado de norte a sur por miles de kilómetros de cordillera, también resulta indispensable reconocer el derecho de los habitantes de esas geografías a ser partes activas a la hora de planificar y resolver estrategias de desarrollo que involucran directamente sus vidas y la de sus hijos. No hay soberanía territorial que no venga acompañada por la soberanía del pueblo, pero no entendida como unanimidad abstracta, sino como conjunción de diversidades”, apunta Ricardo Forster en La minería, la invención democrática y el desarrollo sustentable, una nota publicada en Página 12 que se puede leer completa por acá.

Los Ángeles de Alarcón

13/02/2012

“Los Ángeles, no la ciudad real, sino la versión de esa ciudad que existe en la imaginación popular, es un glamoroso y reluciente lugar con palmeras y estrellas de cine. Aunque a primera vista la verdadera ciudad es menos hipnotizante que esa imagen cinematográfica, es por supuesto más compleja y sustancial. Podría decir que ya no queda glamour en la ciudad misma, sino sólo en el reflejo de ella. Es una cualidad que los turistas mismos importan, algo que se crea de manera espontánea cuando quienes no viven allí fotografían los nombres grabados en las veredas de Hollywood Boulevard, o se aglomeran en los escaparates de una boutique en Rodeo Drive esforzándose por ver cómo una estrellita de segunda se prueba un par de zapatos sobrevalorados. Estas atracciones son fantasías colectivas y, como toda expresión de fe, bellos espejismos que se hacen más patéticos porque rezarle a una estrella aún no ha producido un solo milagro documentado en toda la historia del cine”, cuenta Daniel Alarcón en El superhéroe farsante, una crónica publicada en el sitio de la muy recomendable revista peruana Etiqueta Negra.