No se olviden de Marita

“Susana Trimarco tiene 53 años y un pasado optimista. Cinco años atrás tenía también un marido, una casa, dos trabajos, dos autos y dos hijos: Horacio, que se fue a vivir al Sur de la Argentina, y María de los Ángeles –Marita-, una chica de sonrisa panorámica que una mañana salió de su casa para ir al médico y nunca más volvió. La desaparición ocurrió el 3 de abril de 2002. Ese mismo día, Trimarco dejó de ser lo que era –un alma en orden- para transformarse en esto: una persona de labios duros que se para en la acera, mira un naranjo, hace una mueca de desprecio y dice que acá, en Tucumán, nada es lo que parece”, escribe Josefina Licitra en Historia de una mujer bomba, una crónica que recupera la dilatada batalla que sigue peleando desde hace 10 años la madre de Marita Verón, la joven vendida a una red de trata en el norte argentino. La nota, originalmente publicada en la revista Gatopardo, se lee en el blog de Licitra con un click por acá.

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