El último trago de Víctor Hugo Viscarra

“Víctor Hugo Viscarra no murió en su ley, como quería: ‘solo y como un perro, pero libre, tomando el último trago’. No pudo decirle nada al alcohol —que tanto le dio y tanto le quitó— en sus últimos suspiros. No pudo brindar ni tan siquiera con una gota de licor adulterado. Porque dijo adiós desde una cama de hospital, no en una cantina. Porque su estómago maltrecho sólo admitía las cucharaditas de sopa que la escritora Vicky Ayllón le daba a la boca con la paciencia de un editor de textos”, cuenta Álex Ayala en Las mil y una noches de Víctor Hugo Viscarra, una de las crónicas que integran su libro Los mercaderes del Che y otras crónicas a ras de suelo (El Cuervo, 2012). La publicó completa la revista venezolana Marcapasos y se lee por acá.

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