El asadito

“Me gustaría hacer un asado; no creo que lo haga. Para empezar, un asado es un hecho colectivo. Beber solo tiene mala prensa y cierta tendencia a la melancolía; asar solo, para uno solo, sería la peor de las tristezas argentinas -casi el tango. El asado es nuestra versión de la comida como encuentro: misa, hecatombe, última cena, mesa común de Esparta, festín nupcial, almuerzo de trabajo. ¿A quién se le ocurrió que comer es una actividad que debe compartirse? ¿Cuándo habrán empezado los ancestros monos a reunirse en lugar de dispersarse para morder cada cual su trozo en los rincones? ¿Cómo fue que supusimos que una actividad absolutamente social, que necesita por definición la compañía -digo el sexo-, tiene que ser aislada y la comida, que enfrenta a una persona con sus solas tripas, merece y necesita la exposición a otros? ¿Cuándo las bases de semejante confusión fueron sentadas?” Un adelanto de Comí, el nuevo libro de Martín Caparrós. Se lee en el ADN de La Nación por acá.

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