Archive for 22 noviembre 2013

Sobre el regateo

22/11/2013

“McLuhan decía que la única tarjeta de crédito de los pobres es el dinero. Regatear los precios es hacerla rendir para procurarse un cierto desahogo. Lo paradójico es que de tanto intranquilizarse por el dinero, los pobres en Colombia terminan, tarde o temprano, por no intranquilizarse en absoluto. Nuestro refranero popular lo expresa de manera muy elocuente: ‘¿para qué preocuparse por plata, si plata es lo que no hay?’” Una columna sobre el regateo firmada por Alberto Salcedo Ramos, se lee en El puercoespín por acá.

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La larga frontera

20/11/2013

“En las inmediaciones de la frontera boliviana con Argentina, la ambulancia que hace el trayecto entre la comunidad de Pampa Grande y Emborozú —una pequeña población a orillas de una vía asfaltada— es humana: una especie de ciempiés compuesto por un nutrido grupo de hombres en sandalias que en este instante avanza al trote y hace turnos para cargar una camilla precaria. En ella, Donato López, un octogenario castigado por la próstata que no logra mear desde hace una semana, se retuerce debajo de una manta. El combustible que anima a los valientes que llevan al enfermo es un poco de aguardiente que toman en botellitas plásticas. Matan el cansancio acullicando hoja de coca. Y lucen angustiados: quieren que el viejito aguante, que no se muera antes de conseguir auxilio.” El cronista vasco-boliviano Álex Ayala Ugarte escribe historias de frontera, en el suplemento Escape del diario paceño La Razón. Se lee por acá.

Comer a Caparrós

18/11/2013

“‘Salvo que caigamos en la literatura de la obviedad, no hay novelas más o menos políticas sino lecturas más o menos políticas, y esas se pueden hacer de casi cualquier texto que valga la pena. O sea que no se aplican a los míos’, dice Martín Caparrós desde Barcelona, reticente a la idea que Comí (Anagrama, 2013), su última novela, interrumpa desde un uso ambiguo de la primera persona y desde la voz de un personaje ficticio llamado Martín Caparrós –”¿Es cierto, le pasó? ¿Es un invento?”–, el ánimo más político de las recientes A quien corresponda  (2008) y Los Living (2011), con la que ganó el premio Herralde.” Nicolás Mavrakis escribe sobre Comí, el último libro de Martín Caparrós. Se lee en el suplemento Cultura de Tiempo Argentino por acá.

Lost in the supermarket

15/11/2013

“Por las razones que fueren, casi nunca dejo ni puedo dejar la impermeabilidad de la Primera Persona del Singular, que soy Yo, haciendo algo, lo que sea, al unísono con otras personas. Esto quiere decir que, si los demás saltan, yo no salto y que solo puedo saltar si nadie más está saltando; que si los demás gritan, yo no grito y que no puedo gritar lo mismo que estén gritando a la vez otras personas; que cuando todos cantan «cumpleaños feliz» yo finjo que canto si me miran, pero en realidad no puedo hacerlo; que si los demás se mueven, yo me quedo inmóvil, porque solo si los demás están inmóviles yo puedo moverme; etcétera. Si intento hacer algo, no importa qué, al mismo tiempo que los demás, no solo es desagradable para mí sino también, por decirlo así, «confuso» y, juro que no sé por qué, amenazante. Por eso nunca he podido bailar en los sitios hechos para bailar: porque en ellos, como es lógico, hay otra gente bailando. De modo que, si quiero sentir la música con la descarga física que exige el rock, aunque la electricidad y la adrenalina me hiervan en la sangre, tengo, o que estar a solas, o que estar en medio de gente que no sintonice en absoluto, por no ser, por ejemplo, adecuadas las circunstancias para ello, con la música, debido a que no me puedo sumir en lo que sería una indistinta pluralidad gritona o danzante con otros sujetos, porque ello me resulta tan angustioso que un retroceso instintivo bloquea todo movimiento que yo pueda iniciar. Esto me priva, en circunstancias colectivas, de la inmersión profunda en la experiencia propia de la belleza del rock.” La columna de la escritora Montserrat Álvarez en el matutino asunceno ABC Color. Se lee por acá.

Nene Malo

13/11/2013

“Un hombre entró en una comisaría de Buenos Aires para entregar a su hijo a la policía. Estaba cansado de Cayetano Santos Godino, el más endiablado entre su prole, que tenía nueve años y unas cicatrices que decoraban su cráneo. Las palizas del padre ya no servían de nada. Ese día, antes de ir a la comisaría, el padre se había percatado de que el zapato que se quería poner le quedaba chico. Siempre lo usaba, pero de repente ya no le entraba. Había algo ahí adentro. Era un pajarito muerto. Después encontró el resto: una caja debajo de la cama, llena de pajaritos muertos. Decidió llevar a su hijo a la policía. Allí el comisario de investigaciones anotó que el niño era «absolutamente rebelde a la represión paternal, resultando que molesta a todos los vecinos, arrojándoles cascotes o injuriándolos». Y aceptó dejarlo guardado por un tiempo. Lo que el padre no sabía era que su hijo ya había cometido su primer asesinato. Había sido en el silencio de una tarde invernal de 1906, siete días antes de ser remitido a la comisaría.” La historia del “Petiso Orejudo”, contada por Javier Sinay en la revista peruana Etiqueta Negra. Se lee por acá.

Subrayando

11/11/2013

“Como en un fluir continuo entre un tema y otro, mientras contesta sobre preguntas puntuales alrededor de Subrayados, su nuevo libro, o sobre uno que vendrá, María Moreno tiene una facilidad fabulosa para referirse al quehacer periodístico, un lado B que se esconde y varias veces emerge en sus textos. Ese lado B –devenido en ocasiones lado A– puede recorrer la materialidad de la cinta versus el archivo digital, la forma en la que pregunta cuando hace una entrevista, sus estrategias performáticas a la hora de encarar a un personaje o el modo en que escribe o entrega una nota. Porque todo eso, el grabador, la computadora, la silla, la hora de cierre, hace al texto. Y ella lo pone ahí, como un work-in-progress que se convierte también en el producto final. Esa cotidianidad de oficio se entromete no sólo cuando habla de literatura, sino también cuando escribe.” Natali Schejtman entrevista a María Moreno y escribe sobre Subrayados. Se lee en el Radar Libros por acá.

Crónicas retenidas

10/11/2013

“’Nadie recuerda cómo fue la última vez. Hay relatos, quizás falsos, que mencionan el cauce del río tropezando valle abajo, el repiqueteo enfurecido de las gotas sobre el jadeo de la tierra seca y los dos o tres años de alivio que siguieron. Pero nadie recuerda cómo fue la última vez porque esa última lluvia —no el último chubasco, no la última tímida llovizna: la lluvia grande, la tormenta animal— fue hace demasiado tiempo y es, para toda una generación, una leyenda: algo que nunca sucedió. Aquí, en el borde sur del desierto de Atacama, novecientos kilómetros al norte de Santiago de Chile, en un valle llamado Copiapó, no llueve desde 1997′. Ese es el arranque de una crónica que escribí a fines del año 2012, que implicó muchas semanas de trabajo y un viaje a la zona de Copiapó donde entrevisté a decenas de agricultores, dueños de viñedos, temporeros, gente que me contó  su vida y confió en que lo que yo decía que estaba haciendo era, en efecto, lo que yo estaba haciendo. Ahora ya no sé si confiarán tanto en mí, porque el resultado de aquel viaje es esa crónica que, posiblemente, nadie leerá jamás.” Leila Guerriero te explica el porqué en este enlace.