Crónica de la Reserva

“Gran noticia: afuera comienza uno de esos días que me gustan. Gris plomizo, lluvia inminente, viento sofocante de verano que me llena de deseo de salir a explorar. Pero primero voy a almorzar en el bar Alameda Sur, justo enfrente de la entrada principal de la Reserva. Acá, mi espíritu se libera de “la diaria”, mimado por la alameda aromática y el riquísimo cuadril completo. Quedo suspendido, en reconfortante entrega, escuchando el pop de los 80 con el cual el dueño ambienta las mañanas. Insólito: ¡tan fuerte y tan temprano! Entonces, me interno en la Reserva cantando un tema de Onda Vaga, y voy por su Camino de los Plumerillos oliendo las margaritas del Bañado. Pienso en arrancar un ramo, dudo, mmmhhh, finalmente me reprimo y sigo.” Julián Gorodischer y su excursión a la Reserva Ecológica porteña. Se lee en Clarín, por acá.

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