Archive for 24 abril 2014

Verde que te quiero ya!

24/04/2014

Verde....

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Cerdos & Porteños

19/04/2014

cerdos y porteños

Gabo

18/04/2014

Ayer, a los 87 años, murió Gabriel García Márquez. Entre las miles de notas y artículos que lo recuerdan hoy en los diarios del mundo, rescatamos este artículo titulado “Amor a la crónica”, firmado por Álex Grijelmo en el matutino español El País. En la nota se recuerdan algunas palabras de Gabo: “El reportaje necesita un narrador esclavizado a la realidad. Y ahí entra la ética. En el oficio de reportero se puede decir lo que se quiera con dos condiciones: que se haga de forma creíble y que el periodista sepa en su conciencia que lo que escribe es verdad. Quien cede a la tentación y miente, aunque sea sobre el color de los ojos, pierde.” Se lee completo por acá.

Taller Idez

08/04/2014

ArielIdez03

Genealogía del linchamiento

06/04/2014

“’Esa noche salimos a cazar negros/ cerca de la villa del Bajo./ Le dimos paliza a una parejita de quince./ Me acuerdo bien/ porque fue la primera vez que probé culo’, el poema de Santiago Llach se llama ‘Los Mickey’ y la patota de pibes de clase alta de mediados de los años ’90 continúa una tradición no literaria sino social. La “patota” tiene su origen en las clases acomodadas porteñas que buscaban roña en los locales bailables o atacaban en grupo a personas solitarias o parejas de clases obreras que encontraban en el centro. En 1915 una patota, amparada en sus apellidos y en que la policía por ese mismo motivo no detenía, baleó a Carlos Gardel a la salida del Palais de Glace. La ciudad de los locos, de Juan José de Soiza Reilly, cuenta estas escenas en las que los “niños bien” salían a imponer el terror por los barrios; su protagonista es el abogado Tartarín Moreira, descendiente de Juan Moreira, e integrante de una patota.” Un texto de Vanina Escales sobre la larga historia de los de linchamientos. Se lee en la página de Infojus por acá.

Por mano propia

02/04/2014

Linchamientos. “Cuando aterrizó en el hospital Boliviano-Holandés de El Alto, el hombre era una especie de mole putrefacta que se deshacía por dentro. Y su cuadro clínico, complejo: quemaduras de tercer grado en los brazos, en el abdomen y en las piernas. Su rostro se había salvado de las llamas de milagro. También, su cuello. Yacía en cama, vestido con un gorro quirúrgico y una bata. Tenía el cuerpo embadurnado con crema antiséptica y su único contacto con la realidad era un ventanal que lo separaba de los que le visitaban.” El periodista vasco-boliviano Álex Ayala Ugarte escribe sobre los linchamientos en Bolivia. Se lee en el diario español El País, por acá.