Crónica clásica

“Sábado 2, a las 10.30 en el Teatro Colón. La botella de agua mineral al pie de la tarima del director, en el centro del escenario, una silla montada sobre el podio, una toalla doblada en el respaldo resumían el clima de trabajo que se respiraba en la sala de conciertos. Barenboim había citado a los miembros de la West-Eastern Divan Orchestra (WEDO) para preparar las obras de Ravel que integrarían el programa del domingo. En la sala, se había permitido el acceso de menos de diez personas que no pertenecían a la organización. Entre ellos, había dos directores de cine argentino, Gastón Solnicki y Martín Rejtman. Solnicki, que dirigió Papirosen y Süden, estaba en el Colón para registrar parte del ensayo con su cámara. Hace ya unos años comenzó un film, aún en proceso de gestación. Quería describir lo que era la ciudad y el resto del país en una época, la de la niñez de Martha Argerich y de Barenboim, cuando no se concebía una casa de familia de clase media sin su piano. En ese fresco sobre una época y un instrumento era inevitable que apareciera Martha Argerich.” Una crónica exquisita firmada por Hugo Beccacece, que escribió para el suplemento ADN Cultura del diario La Nación. Se lee completa por acá

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