Archive for 24 febrero 2015

Las clases de Hebe

24/02/2015

“¿Cómo aprendo a observar? Aprendo a observar volviéndome pasivo, escindiendo el “yo inmediato”. Simone Weil decía que “la atención tiene carácter pasivo y paciente, opuesto al carácter activo y laborioso de la vida que se desarrolla bajo el imperio de la necesidad”. Logro un estado de ánimo parejo, sin altibajos. No puedo escribir estando deprimido o borracho o eufórico. Esto no se adquiere de la noche a la mañana, es un hábito. Debo aprender a usar los sentidos, eludir los juicios inmediatos, que muchas veces son prejuicios. La forma no está reñida con lo material. Cuando me pongo a escribir, adquiero esa actitud pasiva para dejar que los personajes pastoreen en mi cabeza, y en un ejercicio de obediencia y desobediencia me olvido de las fórmulas literarias. La atención y la observación se entrenan. Kafka no quería escribir sin profundidad: cuando la observación o la percepción no estaba acabada, se abstraía de escribir para no traicionar la idea que tenía del tema o del personaje.” Las clases de Hebe Uhart, el adelanto se lee completo por acá.

18F

19/02/2015

Modos y formas de contar, de narrar, de construir el acontecimiento. Miradas varias sobre la marcha del 18F en homenaje al fiscal Alberto Nisman, al conmemorarse un mes de su muerte en circunstancias aún no esclarecidas.

En La Nación, en la crónica central firmada por Gabriel Sued, se destaca que “Como el resto de los manifestantes, los fiscales llegaron a la Plaza de Mayo empapados, con el pelo achatado por el agua y con la ropa pegada al cuerpo. Al principio suave, la lluvia se transformó en diluvio a las 17.45, a sólo 15 minutos del comienzo de la marcha. A un primer momento de incertidumbre, en el que varios manifestantes buscaron refugio en bares y restaurantes de la zona, le siguió la decisión de seguir adelante con la protesta. Enseguida la Avenida de Mayo se cubrió de una marea de paraguas. Vista desde arriba, la imagen era impactante: no se podía divisar el suelo. ‘¡Justicia! ¡Justicia!’, fue la consigna más repetida durante el trayecto hasta la Plaza de Mayo. También corearon ‘¡Argentina! ¡Argentina!’, en un grito que se mezclaba con otro de tono muy agresivo: ‘¡Asesina! ¡Asesina!’. Era una referencia elíptica, pero obvia, a la Presidenta, a la que buena parte de los que marcharon culpa de la muerte del fiscal.” Se lee completa por acá.

Por su parte, Página 12, cuyo título central de tapa fue “Bajo el paraguas de la muerte”, publicó una crónica sobre la marcha, firmada por Nicolás Lantos, en la cual se destaca que “Los fiscales llegaron al punto cúlmine de la movilización y fueron recibidos como estrellas de rock por una multitud que los llenó de aplausos a medida que se ponían bajo los focos. La gente repetía el nombre de Nisman y la consigna ‘Nunca más’.” Por su parte, en otra crónica firmada por Marta Dillon se cuenta que “Esa gravedad atraviesa la marcha, el fiscal muerto es un límite, se escucha. Ni una sola vez, siquiera al pasar, en las ocho cuadras de marcha recorridas bajo la misma lluvia la cronista escuchó la sigla de la mutual judía, AMIA, ni el número de personas que murieron ahí ni el completo desconocimiento, 21 años después, de cómo se perpetró ese atentado.” La crónica, titulada “Algunas voces en el silencio”, se puede leer completa por acá.

En el matutino Clarín, el periodista Marcelo Larraquy dice que “Lejos de representar al golpismo -duro o blando, o de la variedad de connotaciones que le fueron asignadas- debajo de los paraguas estaban aquellos que históricamente habían participado de las marchas en repudio al golpe militar de marzo de 1976. La misma matriz sociológica y cultural. Podría decirse que eran los mismos, algunos años después. Las caras de las personas de clase media y media-baja, de distintas ocupaciones y oficios, que a la tarde había ido a su cita con el médico de la obra social, que habían marcado una estación de subte como punto de encuentro, que acababa de regresar de Mar del Plata o se había sumado a la multitud después de cumplir su horario de oficina. El universo de las personas comunes, a menudo silenciosas, que ayer hizo oír la potencia de su voz en medio del silencio.” La nota se puede leer completa por acá.

Por su parte, el periodista Roberto Caballero, en una columna del diario Tiempo Argentino, afirma: “Pero sí llamó la atención el corte generacional de los manifestantes. Prácticamente no hubo jóvenes. O, si estuvieron, fueron un porcentaje insignificante. La verdad es que la mayoría eran personas que superaban los 50 años. De allí para arriba. Este detalle, aunque desde la óptica de algunos analistas oficialistas se enfatice en el nivel socioeconómico de los movilizados, tratando de trazar analogías con hechos de la prehistoria nacional, es para tener en cuenta.” La nota se lee completa por acá.