Archive for 19 junio 2015

Crónicas a ras de suelo

19/06/2015
“Ahora que la imagen del Chicho Allende se recorta en un almohadón pequeño de la tienda vip en el centro Cultural de la Moneda , que le falta una yegua al Apocalípsis –el Pedro ha sido enterrado con los fastos de un Tutankamon bolchevique– y la prosperidad pinochetista  lastima la ciudad en una crecida de rascacielos coronados por el logo de alguna transnacional –la voz española en los auriculares del Turist-bus los enumera con morbosa satisfacción luego de aludir,  como al pasar, a la violencia mapuche en su histórica resistencia  y a la democracia de los 90 que ha osado atentar contra la estatua de un senador  facho, horrible y a la vera de una ruta, volviendo ingenua esa euforia cantada de ‘yo pisaré las calle nuevamente de la que fuera Santiago ensangrentada…’–, busco una fisura progre y la encuentro justo adonde me invitaron, la presentación de Escrituras a ras de suelo, crónica latinoamericana del siglo XX en la universidad de Finis terrae de Santiago de Chile, progre  porque donde hay crónica suena la voz del Monsi recitando su bando para cronistas: ‘Se trata de darles voz a marginados y desposeídos, oponiéndose y destruyendo la idea de la noticia como mercancía, negándose a la asimilación y recuperación ideológica de la clase dominante…’”. María Moreno escribe en la revista Anfibia sobre la crónica del pasado siglo XX. Se lee completo por acá.
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El día que Kerouac visitó Florida

17/06/2015

“Hice un viaje en coche a Florida con el fotógrafo suizo Robert Frank para encontrarme con mi madre, los gatos, y también la máquina de escribir y una valija enorme repleta de manuscritos; viajamos gracias a una especie de asignación de la revista Life que nos dio doscientos dólares para cubrir los gastos de nafta y comida de ida y vuelta. Pero me sorprendió descubrir cómo trabaja un artista de la fotografía, cómo logra capturar esas cosas de las rutas de los Estados Unidos sobre las que escriben los escritores. Es bastante sorprendente ver a un tipo que, mientras toma el volante con una mano, levanta de repente con la otra la camarita alemana de trescientos dólares y dispara a algo que se mueve delante de él, y todo eso a través de un parabrisas sucio. Pero después, tras el revelado, las rayas de mugre no dañan en absoluto la luz ni la composición ni el detalle de la imagen; por el contrario, parecen volverlos más intensos. Salimos de N.Y. al mediodía de un hermoso día de primavera y no tomamos ninguna foto hasta que hubimos superado el tramo tedioso, aunque útil, de la autopista de Nueva Jersey, y bajamos a la autopista 40 en Delaware, donde paramos a comer algo en un bar al costado de la ruta. Yo no veía nada digno de ser fotografiado ni nada que me diera material para ‘escribir algo’, pero de pronto Frank estaba ya tomando la primera foto.” Se lee completo por acá. Anticipo del libro La filosofía de la generación beat y otros escritos.

Las cosas de Ayala

10/06/2015

“Todos tenemos en nuestros cuartos, en nuestra oficina, en nuestros depósitos, en nuestros armarios, en nuestros baúles y en nuestras paredes objetos (cosas) que forman parte de nuestra identidad —que nos retratan—. Dicen que la fascinación de Albert Einstein por la ciencia nació después de que su padre le entregara una sencilla brújula de mano. Que la actriz Marilyn Monroe guardó muchas de las cartas íntimas de sus exmaridos para no olvidarse completamente de ellos. Que el dictador ugandés Idi Amin almacenaba cabezas humanas para infundir temor en sus enemigos. Y que Neil Armstrong regresó con una bolsa repleta de souvenirs espaciales después de su viaje a la Luna con la misión Apolo 11. Los objetos son nuestra memoria. Son los rastros de lo que hicimos, una profecía de lo que haremos y una ventana a nuestra biografía. Son una declaración de intenciones, una metáfora (en tres dimensiones) de nuestro paso por este planeta y una manera de comprender a los que nos rodean. Y nosotros somos lo que tenemos, lo que tuvimos y también lo que tendremos. Somos la biblioteca llena de libros con las páginas subrayadas que heredamos de nuestros abuelos, el peluche junto al que nos arropaban nuestros padres para dormirnos, la fotografía hecha pedazos tras una traición inesperada. Y cuando morimos —y nos incineran— somos cenizas dentro de urnas personalizadas (es decir, objetos nuevos).”

Fragmento del prólogo del libro La vida de las cosas (El Cuervo, 2015), del periodista vasco-boliviano Álex Ayala Ugarte. Se lee completo por acá.

#NiUnaMenos

04/06/2015

Crónicas, opiniones y testimonios de la multitudinaria marcha de ayer en la Argentina.En el matutino Página 12, Horacio Cecchi cuenta que “A las tres de la tarde, el escenario que daba la espalda al Congreso y miraba hacia el largo de la Avenida de Mayo, presentaba un aspecto ajetreado. las organizadoras reunidas en grupitos charlaban, se movían, empezaban a recibir algunos familiares de víctimas de la violencia machista que irían ocupando un lugar dentro de un sector vallado al pie del escenario. Detrás, una de las dos pantallas de video todavía apagada, y de fondo los carteles en colores con los 5 puntos del documento cuyo contenido convocó al acto. Pero, toda la carga de adrenalina estaba puesta en lo que ocurriría una hora más tarde. No tanto cómo se desarrollaría el acto en sí, que ya había sido arduamente discutido, y consensuado en un clarísimo ejemplo de cómo alcanzar el punto de equilibrio entre tanta diversidad de opinión. No. La adrenalina estaba puesta en el allá del escenario, en la respuesta de las mujeres, de las pares, las iguales pero diferentes, las víctimas de la misma cultura, las potenciales víctimas que ya no quieren serlo.” Sigue la crónica por acá.

La escritora Claudia Piñeiro escribe en La Nación: “Era temprano, pero después de la avenida Córdoba nos dimos cuenta de que los que caminaban a nuestro lado iban al mismo sitio que nosotras. Después de Corrientes, la calle ya era una marea humana. Marchamos primero con un grupo de la Facultad de Medicina de la UBA. Y después acompañando a la mamá de Brenda, a la que mataron hace unas semanas. Y luego junto a una chica que repartía volantes con la foto del policía que había violado a Iara Carmona de los 11 a los 15 años y que había sido absuelto. Al llegar a la plaza ya no pudimos avanzar. No sabíamos quiénes eran los que nos rodeaban, no conocíamos su ideología política. No había cantos ni gritos, sólo aplausos. Y la convicción de que cada uno de nosotros nos habíamos hecho cargo de la parte que nos toca. Y que exigiremos a quienes deben hacerse cargo de la suya que lo hagan.” La columna completa por acá.

En la web de Marcha, Nadia Fink y Bontempo, quienes participaron de la marcha, afirman: “Cuando hablamos de feminismo popular, hablamos de igualdad de géneros. No de poner las cosas al revés, aunque sí de revertir la situación. La sociedad patriarcal en la que vivimos es la misma a la que denominamos capitalista, explotadora, desigual y una larga lista de adjetivos. Por tanto, en esta dominación cultural que ejercen quienes detentan el poder de manera hegemónica, tanto hombres y mujeres somos víctimas. Algunos y algunas con conciencia de esto, aunque no siempre es así.” Se lee completo por acá.

En el diario Tiempo Argentino, Natalia Páez dice: “El de ayer era un llamado a poner el cuerpo. A estar. Porque la presencia física de los cuerpos en la calle no es sustituible por nada. Miles y miles estuvieron en la calle, muchos con carteles en alto que marcaban con nombres propios las ausencias. Estaban los cuerpos presentes y los ausentes. La misma consigna: #NiUnaMenos.” Completa la columna por acá.