En el camino

Hay tantas maneras de caminar como bípedos hay en el mundo, y cada uno encontrará su modo particular, su gesto único, su ritmo. El de Edgard Scott en Caminantes (Ediciones Godot, 2017) se organiza en torno a lecturas de autores que fueron encontrando, al andar, una peculiar trascendencia, un estilo. No encontraron necesariamente la salud, que de tanto caminar a veces se pierde. Ya en el prólogo a su traducción de Caminar de Thoreau, Scott había insinuado un desdén por el andar como deporte o prescripción médica y cierta atracción por esas figuras de artistas del camino que en este nuevo libro se clasifican como flaneurs, paseantes, vagabundos y peregrinos.

En este pequeño librito, delicadamente ilustrado por Tobias Wainhaus, desfilan Baudelaire y Sarmiento, Walser y Rosseau, Sebald y san Ignacio, Stevenson y Rimbaud, Luis Gusmán y Carlos Correas, entre otros. Rasgos en común: de género masculino, estas figuras se recortan solas, no van en compañía aunque si la encuentran podrán sostenerla un tiempo en busca de alguna quimera, y después partirán de nuevo, seguirán su yiraje, su trottoir. Se camina a solas porque dos ya es multitud: consigna linyera de los errantes pampeanos, algunos de los cuales fueron singulares narradores orales y aquí también aparecen.

Un reseña firmada por Osvaldo Baigorria en la revista Ñ. Se lee completa por acá.

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