Archive for the ‘Caparrós’ Category

Echeverría, el gran cronista

06/11/2016

“En toda esa segunda mitad de los años treinta, Alberdi, Gutiérrez, Marcos Sastre reconocen a Echeverría como un líder o maestro. En El Matadero , leo un texto muy antiperonista: de algún modo, es la versión trágica de la cual el cuento de Bioy y Borges La fiesta del monstruo es la farsa. Son textos que resuenan uno en el otro. El Matadero me parece la primera gran crónica argentina. En El dogma socialista, una cosa que me llamó mucho la atención es que dice que la Argentina tiene una buena producción agraria, pero lo que hay que hacer es agregarle valor a esa producción por medio de la industria. Transformar esos productos de la tierra gracias a la industria, para que nuestra economía funcione mejor; 170 años después seguimos diciendo lo mismo. ¿Cómo puede ser que el poroto de soja se vaya sin procesar? Es bastante impresionante.”

Héctor Pavón entrevista a Martín Caparrós. Se lee en la revista Ñ por acá.

Pensá en verde

16/07/2016

La ecología tiene la ventaja de ser evidente y razonable: si nos cargamos el planeta no vamos a poder usarlo más. La ecología es algo así como la solidaridad de los individualistas, la misión de una época de escépticos. Y tiene, sobre las demás opciones, una gran ventaja: ofrece mejoras personales evidentes. Hubo tiempos en que alguna ideología –cristianismos, socialismos– había convencido a mucha gente de que no podía ser feliz si su prójimo no lo era, no podía sentirse satisfecho si su vecino tenía hambre. Ahora, cuando tales antiguallas parecen ser historia, la preocupación ecololó triunfa: es fácil suponer que la degradación del medio ambiente no deja –en principio– a nadie a salvo, que si el calentamiento global va a calentar tanto, oponerse no es altruismo ni requiere el esfuerzo de imaginar la desgracia de un niño morenito: es puro instinto de supervivencia.

Martín Caparrós escribe en El País, se lee completo por acá.

Literatura y dictadura

11/06/2016

“En un país tanguero, melancólico, es probable que nada produzca más nostalgia que esos años sesenta, el gran momento de la cultura argentina o el gran mito. Eran tiempos en que Borges y Bioy aún escribían, Cortázar publicaba Rayuela,García Márquez no encontraba otro lugar donde lanzar Cien años, Lezama Lima y Marcuse encabezaban listas de best sellers, Walsh y Martínez reformulaban el periodismo, Saer y Piglia se afilaban los dientes, Bergman y Antonioni llenaban los cines, Nebbia y Spinetta inventaban el rock en castellano, la universidad era un vivero incontenible y plásticos y arquitectos y sociólogos y psicoanalistas se sentían en el sitio donde querían estar. Pero esa efervescencia cultural no parecía completa sin un correlato político: la militancia de los años setenta fue su consecuencia. Y el golpe de los militares contra ella, el precio —tan abusivo— que la Argentina pagó por esa fiesta.”

Martín Caparrós escribe en Babelia, se lee completo por acá.

Dame carne

31/10/2015

“La carne se ha vuelto, de pronto, todavía más débil. Ya la atacaban desde varios flancos y ahora, de pronto, el golpe artero: que produce cáncer. Lo sabemos, tratamos de ignorarlo: vivir produce mucho cáncer y estas vidas del siglo XXI producen, sobre todo, paranoicos, ciudadanos tan satisfechos de esas vidas, tan aburridos de esas vidas que viven para conservarlas. Para eso se atrincheran en sí mismos —porque todo lo que viene de fuera puede ser peligroso: humos, sales, azúcares, hidratos, grasas, drogas varias, cuerpos extraños o incluso conocidos—. Y ahora, faltaba más, la carne cancerera.” La columna de Martín Caparrós en el diario El País por acá.

La Caída de la Gran Raza

22/09/2015

“El lío va a ser cuando lo descubra Donald Trump. El año próximo, mientras las internas norteamericanas derramen su luz sobre Occidente, se cumplirán cien años de un libro que influyó como pocos en la vida de ese país –y que tantos, después, quisieron olvidar. Su autor, Madison Grant, había nacido en 1865 en Nueva York, en una de esas familias que se decían patricias porque habían desembarcado en el siglo XVII, cuando había que ser muy pobre para migrar a ese islote salvaje. Grant se educó en Yale y Columbia, se recibió de abogado, no ejerció porque no necesitaba y se dedicó, sobre todo, a la caza mayor. De ahí su interés por las ciencias naturales, que pronto se le volvió monomanía. En 1916, ya cincuentón, publicó su ópera magna: se llamaba The Passing of the Great RaceLa Caída de la Gran Raza– y fue un éxito. La Gran Raza era, por supuesto, la blanca, y el libro se dolía por su supuesta decadencia. Para explicarla empezaba por una clasificación donde dividía a los ‘caucasoides’ –muy superiores a los “negroides” y “mongoloides”– en tres clases. Los “nórdicos” eran los mejores, después venían los “alpinos” y, al final, lacra viciosa perezosa y boba, los “mediterráneos”: griegos, italianos, españoles. De donde su tesis central: la inmigración indiscriminada de esos inferiores estaba destruyendo América; los brutos se reproducían tanto, con tal carga genética, que arruinaban el nórdico pueblo americano. Era una vergüenza, decía Grant, que sus compatriotas ‘quisieran vivir unas pocas generaciones de vida fácil y lujosa’ importando esa mano de obra barata que arrasaría su raza.”

Una nota firmada por Martín Caparrós que se puede leer completa en El País por acá.

Hambre

18/08/2014

“Después, cada año, yo tenía que producir informes, pero con el material que había reunido podía hacer lo que quisiera. De hecho publiqué dos libros que no tienen nada que ver con el tipo de cosas que ellos esperaban: Una luna, que tiene que ver con la inmigración, y Contra el cambio, sobre el clima. Con lo del hambre podría haber hecho lo mismo, sólo que el Fondo de Población no se ocupa, dentro de la distribución de roles de Naciones Unidas, de ese tema. Y como yo quería trabajar sobre eso, ya que durante esos cinco años había visto que el problema que subyacía ante todos los temas que investigaba era que la gente no comía lo suficiente, me busqué la vida para hacerlo de otra manera. Pedí una subvención a Cooperación Española, presenté un proyecto, me dieron una guita que me servía para pagar los viajes y lo hice por mi cuenta, con un dinero que no requería ninguna contrapartida. De manera que lo que está en el libro no tiene que ver con ninguna línea de ninguna institución.” A propósito de la reciente publicación del libro El hambre, una entrevista a Martín Caparrós publicada en el semanario Miradas al Sur. La realizó Miguel Russo y se lee completa por acá.

Caparrós y el “freak show” de la crónica actual

08/03/2014

“No sabría situar los orígenes del freak show, esta crónica manierista que se regodea en la búsqueda de los personajes más extravagantes, que en lugar de contar nuestras sociedades quiere contar sus rarezas. No sé dónde empezó, pero me parece que la cuestión se agravó mucho últimamente, con esta eclosión cool de la crónica, con este acceso de la crónica a los salones elegantes de la literatura en castellano. Y te tomo la palabra «domesticación»: me gusta, me preocupa. Una domesticación formal, temática, política. Contra esa crónica que se reivindica marginal e intenta molestar, oponer, criticar, activar, una crónica caniche, bien peinada, ladrando agudito, tan a gusto en su cojín morado”, afirma Martín Caparrós en una entrevista que le realiza Jorge Carrión. Se lee completa en Jot Down por acá.