Archive for the ‘Ensaladas’ Category

Misterios del ministerio del arte

11/12/2017

Una cosa es el arte contemporáneo y otra cosa es el sistema del arte contemporáneo. En el sistema está todo lo que no es obra. Incluida la sociabilidad, que hace que algunos artistas terminen yendo a inauguraciones y a “eventos” porque lo consideran parte de su trabajo. En el arte está lo que importa, la cosa: la capacidad de una obra de reiterar que vale la pena cierto ahogo y cierta conmoción para caer en el desprejuicio que nos haga sentir reales por un momento. Si nos ponemos sintéticos podemos decir que este libro trata sobre eso, ya desde su título indeciso: ¿Es el arte un misterio o un ministerio?: el arte contemporáneo frente a los desafíos del profesionalismo. El peligro de cualquier sistema es que se refuerce con lo que ya sabíamos y no sorprenda, nos instale en una depresión sin ética.

El libro reúne una serie de conferencias que se dictaron en la Universidad Di Tella en 2015, organizadas por la curadora Inés Katzenstein y el ensayista Claudio Iglesias. El tema central era la relación entre arte y trabajo. Digamos: si un artista es o no un trabajador. Si el sistema del arte es o no una internacional productivista de signos y dinero. En el rincón del Misterio están el concepto de autonomía, el arte como lo único que puede estar fuera del mundo para crear nuevas maneras de ser en él, un mundo no imaginado, no proyectable, un mundo en estado de gracia. En el rincón del Ministerio están la organización, los roles, las disciplinas, el trabajo en equipo y la función social de hacer del arte un mecano más de la maquinaria, del ritmo mundial de intercambio.

Un artículo de Juan Laxagueborde, se lee completo en Radar de Página 12, por acá.

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Las orquídeas del señor Ogata

04/12/2017

“Para todo el mundo soy productor. Al principio era un simple aficionado, pero no voy a andar con vueltas: en realidad, soy un loco de las orquídeas”, confiesa, sensato, Gustavo Ogata, y se pierde en un calmo océano verde esmeralda vegetal: cientos de orquídeas con flores en ciernes, que pueblan el invernadero de la floreciente firma Ogata Orchids. Su vida entera, asevera el señor Ogata, gira en torno a este colorido y perfumado universo, que crece desde el pie en un arrabal del partido de San Miguel. Pero no siempre fue así.

“Este es el barrio de mi infancia. Acá nació el emprendimiento de mi padre hace más de cinco décadas, cuando esto era puro campo pelado. A mi viejo le gustaba el verde en general, y las orquídeas en especial. De él heredé este oficio. Tuve idas y venidas, pero lo asumo como un legado familiar”, se sincera el hombre de 51 años. Su papá, Kiyoaki Ogata, sapiente ingeniero agrónomo japonés, llegó al Conurbano desde la isla de Kyushu, región sureña de las nueve provincias, a finales de los cincuenta: “Vino a hacer unos estudios de suelo en Bahía Blanca y Capilla del Señor. Y se quedó fascinado con la tierra fértil de las pampas, pero sobre todo con la grasita del asado y los mates. Entonces, decidió radicarse en la Argentina”.

Una crónica de Nicolás G. Recoaro. Completa en Tiempo Argentino, por acá.

Surfistas de la tercera ola

11/09/2017

Lo primero que hay que decir sobre las feministas chilenas, es que tienen razón. No faltan en la vida de la mayor parte de las mujeres chilenas los golpes, las muertes, las violaciones, aunque esos extremos no son más que la metáfora sangrante de un perpetuo estado de humillación, una infinita metáfora de esta minoría mayoritaria, tratada al mismo tiempo como diosas de fertilidad y esclavas que deben agradecer el látigo de la diferencia y la indiferencia que se descarga sobre sus espaldas por un sí y, sobre todo, por un no.

Una columna de Rafael Gumucio en The Clinic. Completa por acá.

Luche y vuelve

08/05/2017

“No, señor, al vestuario no se puede entrar. Esa es una regla que aprendí de Karadagian. Se pierde la magia”, dispara, con cara de pocos amigos, el fornido Sergio “Rocky” Rolando. El pope de la Federación Argentina de Catch (FAC) cuida hasta el último de los detalles antes de que comience la primera pelea de la tarde en el Club Checandone, de Villa Domínico: desde el volumen de los parlantes hasta la elasticidad de las cuerdas que marcan las fronteras del ring. En las gradas, improvisadas en la canchita de futbol 5, una jauría de pibes pelean por un lugar junto al cuadrilátero. “Vine con mis nietos. Me gusta el catch desde la época de Titanes en el Ring, en los ’60 mi viejo tenía la única tele blanco y negro del barrio, y se juntaban todos los vecinos en casa a ver las peleas. Estaban la Momia, Comanche y el ‘Ancho’ Rubén Peucelle, que tenía un lomazo bárbaro”, confiesa Mirtha, emperifollada de gala para el evento. No muy lejos, Rocky Rolando se baña en Off para combatir la marabunta de mosquitos que invade el sur de Avellaneda. Ya suena un inoxidable clásico del film de su tocayo Balboa. Rolando se calza una campera adornada con tiras de cuero y un gorro oscuro haciendo juego. Sube, toma el micrófono, traga saliva y agita a la masa: “¿¡Quieren ver lucha!?” Le responde el grito ensordecedor de los chicos de Domínico. El gladiador eleva los brazos al cielo y dice: “¡Bienvenidos a la magia del catch!”

Una crónica de Nicolás G. Recoaro, publicada en Tiempo Argentino. Se lee por acá.

¿Le falta poder a la poesía?

26/10/2016

Lo que también es materia de acuerdo es que la situación de la poesía, alguna vez lenguaje general, cambió. Que la poesía perdió ese lugar. No sólo existe justamente la escritura como medio privilegiado para el registro de ideas, datos, métodos, oraciones e información, sino que dentro de la vida “escrita” del poema difícilmente podría pensarse que éste cumpla hoy un rol tan central en relación con la memoria social. Los géneros asociados con ella son otros. Existe una abundante escritura académica ya no solapada con el gesto poético: la crónica y el universo amplio de la escritura de “no ficción”, testimonial o ensayística, como formas que también pueden asociarse más con la memoria, además de que abundan medios no verbales para producir marcas, recuerdos y registros. En la vida cotidiana, las fotos y videos hechos con las camaritas de los celulares construyen antes que lo que llamamos poesía esa memoria social, familiar o personal. Y es que la poesía, por más que pueda en rigor seguir hablando de todo, es decir, de cualquier cosa(algo que era su característica primigenia, como vemos, pero que tuvo que reconquistar hace no tanto tiempo), raramente usa ese espectro tan amplio. Y algo más: cuando lo hace es al precio de hablar en voz baja, de murmurar, de integrarse en un ritual comunitario intenso pero ínfimo en su alcance. Este temperamento es vital porque tiene algo de resistencia de modos de ser alternativos, algo de estrategia celular de contagio de otras formas de vida posibles, pero tiene también como peligro el carácter de la huida. Ahora que la función de la poesía y la idea de su sobrevida aparecen como dudosas, ahora que se habla de su marginalización al menos en cuanto género, ahora que los poetas “bajaron del Olimpo”, renunciando a algunos materiales (los “grandes” o “importantes”) o bien confinando su tratamiento en ciertas perspectivas, y que todo esto no deja de señalarse y volver en boca de artistas y críticos, el riesgo de la huida es doble.

Un ensayo de Gerardo Jorge en la revista Anfibia, se lee completo por acá.

Querido diario

05/09/2015

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“DIARIO 1967.   Lunes 4 de septiembre. Anoche en el edificio con cúpula dorada que se ve en Carlos Pellegrini, del otro lado de Rivadavia, luego de subir una escalera circular que se abría desde la calle, reunión organizada por Álvarez y Piri Lugones para homenajear a García Márquez. Mucha gente, muchos amigos, el Tata Cedrón cantó algunos tangos, mucho whisky, poco lugar. En una de las vueltas por el departamento me encontré frente a García Márquez. Me lo presentó Rodolfo Walsh, que jugó el jueguito competitivo, a la Hemingway, y me anunció como una promesa del box nacional, como si yo fuera un peso wélter con mucho futuro y con la misión secreta de derrotar a los campeones de la categoría, entre ellos García Márquez y el mismo Walsh. Un estilo amistoso y «varonil» de hacer ver la competencia despiadada que define el mundo de la literatura. Imagino que ese estilo es también el de García Márquez. Lo cierto es que después de ese preámbulo deportivo, nos encontramos hablando del resultado del concurso de novela Primera Plana-Sudamericana, en el que el colombiano había sido jurado. Premiaron El oscuro de Daniel Moyano, pero García Márquez dijo que había dudado mucho porque le gustaba El silenciero de Antonio di Benedetto, pero que no la había premiado porque era una nouvelle y no una novela. Pero eso no tiene sentido, dije más o menos yo, Pedro Páramo o, si me permiten, El coronel no tiene quien le escriba tampoco hubieran sido considerados en un concurso de novela, para vergüenza de todos. La conversación se volvió interesante porque empezamos a distinguir entre las formas breves, los relatos de media distancia y las novelas. García Márquez entró con ganas en la discusión, conoce bien los procedimientos y la técnica de la narrativa y durante un rato la conversación giró exclusivamente sobre la forma literaria y dejamos de lado la demagogia latinoamericana de los temas que son propios de esta región del mundo y hablamos de estilos y de modos de narrar e hicimos un rápido catálogo de los grandes escritores de media distancia, como Kafka, Hemingway o Chéjov, y de los problemas del exceso de palabras que hacen falta para escribir una novela. Una conversación sobre literatura entre escritores es algo inusual en estos tiempos entre nosotros y por eso me interesé en lo que hablamos. También Walsh desconfía de la novela como forma sin control. (Sobre la novela de García Márquez parece que Borges, que siempre está al tanto de todo, le dijo a Enrique Pezzoni: ‘Es buena, pero le sobran cincuenta años.’).” Adelanto de los diarios de Ricardo Piglia. Se lee completo en la revista Anfibia por acá.

Tucumán arde en los medios

26/08/2015

Las crónicas de la represión en Tucumán luego de las elecciones provinciales en esa provincia argentina. Distintas formas de narrar (a veces ocultar) la violencia policial y el cinismo de la clase política. En el diario porteño La Nación, Jaime Rosemberg dice que “Unas 10.000 personas se habían reunido en la plaza Independencia, frente a la Casa de Gobierno provincial, para objetar el triunfo del candidato a gobernador por el oficialismo, Juan Manzur, frente al radical José Cano. La protesta comenzó cerca de las 21 y se desarrolló en paz hasta pasadas las 22.30, cuando la policía intentó disiparla con gases lacrimógenos, gas pimienta y balas de goma. Allí se produjeron corridas, choques y pedradas, y policías de a caballo y de a pie arremetían contra los manifestantes, algunos de los cuales fueron agarrados de los pelos e introducidos en la Casa de Gobierno, fuertemente vallada.” Se lee completo por acá. En otro matutino porteño, Tiempo Argentino, el cronista Felipe Yapur cuenta: “Las corridas no se hicieron esperar. Algunos militantes radicales retrocedieron unos metros y buscaron contraatacar con piedras e insultos. No tuvieron éxito. Los dirigentes seguían sin aparecer y la multitud se enardeció aún más. A falta de piedras los manifestantes recurrieron a las naranjas de los árboles que hay en la plaza.” Se lee completa la crónica por acá. Por otro lado, en el diario Página 12, el periodista Miguel Jorquera dice: “Más convencidos de la convocatoria impulsada por las redes sociales que de poder revertir el resultado en el recuento de los votos, los tucumanos que apostaron a un triunfo electoral de la alianza opositora Acuerdo para el Bicentenario hicieron sentir su bronca en la Plaza Independencia por el resultado. La heterogénea manifestación, en la que predominaban sectores medios, comenzó a concentrarse al ritmo de más palmas que cacerolas y más celulares que velas. ‘Que se vayan todos’, ‘Que abran las urnas’, ‘El pueblo unido jamás será vencido’, eran las consignas más coreadas, sumadas al grito de ‘ladrones’ y ‘corruptos’.”Se lee por acá completo. Finalmente, en el diario tucumano La Gaceta, en una nota sin firma se explica que “La escalada de violencia no cesó. Cuando algunos policías y manifestantes intentaban negociar una tregua, el tronar de los cascos de caballo repiqueteando contra el suelo del corazón céntrico encendió, otra vez, la mecha de la triste batalla campal. Primero, los efectivos de la Policía Montada intentaron irrumpir por calle San Martín. Un grupo de jóvenes ventiañeros les cerró el paso con vallas. Parecía que allí iba a terminar todo, pero los montados intentaron avanzar hacia calle 9 de Julio, por el camino interno de la Casa de Gobierno. Tampoco pudieron lograrlo. En el centro de la escalinata, una treintena de policías de Infantería comenzó con otra ráfaga de balas de goma y gases. Detrás de ellos, el jefe de la fuerza, Dante Bustamante, impartía órdenes. Fue el momento en que la violencia tocó su punto máximo: los policías a caballo desplegaron su furia por calle San Martín hacia la plaza, repartiendo latigazos entre la multitud. Esto dejó como saldo varios heridos a su paso y a uno de sus compañeros caído de su caballo. Pero nada terminó allí. La multitud, ya enardecida, retomó su marcha hacia el frente de la casona cantando el Himno Nacional. Sentados y entonando las primeras estrofas de la canción patria, recibieron los cascos de los animales y la furia policial contra sus cuerpos. ‘No estamos reprimiendo, nos estamos defendiendo. ¡Mire, mire!’, fue la explicación de Bustamante en medio del caos. Las corridas continuaron hasta cerca de la medianoche. Los manifestantes, más tranquilos, regresaron al centro de la plaza. Pero ya la triste escena había quedado en las retinas de todos como otro lamentable capítulo en la historia negra de los tucumanos.” Se lee completo acá.